Congreso Legaltech San Sebastián 2017

Foto de Mario Pena: Jorge Morell y Jorge Campanillas.

 

Después de la resaca mental que ha supuesto el I Congreso Internacional Legaltech y de Startups jurídicas vuelvo a casa feliz y agotada. Los asistentes lo pasaron bien, los ponentes disfrutaron el formato y para la organización ha sido un éxito no hacerse el harakiri con todos los fallos y errores que tuvimos – haberlos haylos -. Es muy complicado coordinar a tanta gente y preocuparse de todo mientras saludas y sonríes, y mentalmente repasas cuantos ponentes hay en cada mesa y los vas contando como polluelos en desbandada. Personalmente se me hizo duro estar concentrada durante tantas horas en manejar emociones y azuzar a los intervinientes, muy en el límite a veces, para sacar lo mejor de cada tema. Para dar por cerrado este proyecto, ahí van un par de reflexiones que extraigo de mi propia experiencia personal:

Si te interesa un tema, nunca vayas de moderador al evento porque no vas a enterarte de nada. A pesar de estar presentando las seis mesas, de hablar con los 18 ponentes, de revisar las presentaciones de siete startups y de preguntar durante las pausas a unos y otros, mi cabeza no procesó la información correctamente. Vamos, no procesó mucha información. No pasa nada, porque nos quedan las reseñas de prensa (Legaltech, que el tsunami no te supere. I Congreso Internacional Legaltech y Startups Jurídicas; Éxito del I Congreso Internacional Legaltech y Startup Jurídicas #CLTech17; Una nueva era para el legaltech en España #CLTech17), los tuits que nos pusieron en segundo lugar del Trending Topic nacional, los compañeros que aún una semana después siguen discutiendo sobre los temas más espinosos y dolorosos que emergieron como Venus sobre las aguas del mar… ¿Necesito la tecnología para mi trabajo? ¿Qué puedo hacer yo para participar en esta ola de innovación? ¿De verdad tienen que desaparecer los colegios de abogados? ¿Y los abogados? ¿Explotará el ordenador y veré al final la necesidad de una nube para trabajar? Me quedo también con la excelente calidad de los ponentes, con especial cariño a Alejandro del Campo y a Gildo Morell, que me abrieron los ojos con sus acertadas reflexiones sobre la vida.

– Deja de decir que no tienes tiempo. Yo tampoco tenía tiempo para organizar un congreso en Donosti. De hecho, si llego a imaginar la cantidad de horas de mi vida que he invertido, ya os digo no lo hubiera hecho. Ni yo ni los Jorges, que pasamos días enchufados en el Telegram a las siete de la mañana y por la noche a las diez aún seguíamos tecleando… Nunca hay tiempo para hacer cosas, especialmente si eres abogado o emprendedor. El problema no es no tener tiempo para la familia, o los amigos, o los congresos. Para mí el problema fundamental radica en no ser conscientes del valor de nuestro tiempo, que se agota. Si no tienes tiempo para venir a un evento de un día porque estás demasiado ocupado contestando correos, atendiendo consultas, preparando juicios, organizando tu marketing, actualizando las redes sociales, discutiendo con los clientes porque no te pagan las minutas… no tendrás tiempo para ver que las startups tecnológicas te pueden ayudar a mejorar en tu trabajo. Eso es el legaltech, la aplicación de la tecnología al trabajo legal. Has perdido 24 horas que te hubieran ayudado a optimizar el resto de tu vida. Enhorabuena. Y eso reduciendo la dimensión de este tema al aspecto profesional. Quizá en este congreso hubieras conocido a un compañero de tu ciudad con el que seguir intercambiando ideas (yo conocí a Jorge Campanillas personalmente en el Legal Hackaton de Barcelona, y a Jorge Morell via Twitter). O con quien organizar un Meetup tecnolegal (guiño, guiño). O al amor de tu vida, yo que sé. “Si tienes ganas, encuentras el tiempo. Si no tienes ganas, encuentras excusas”. Esto es así, y lo sabes.

– Innovación no es tecnología. Innovación es pensar de forma diferente. No hace falta que tengas el último gestor de clientes o un robot clasificando documentos en tu despacho, a lo mejor simplemente con que reflexiones y hagas un Weekly English Day en tu oficina (¡gracias chicos de Setpay!), decidas organizarte para contestar llamadas de 12 a 13 y de 17 a 18, o aprendas a cobrar tus facturas eliminando a los clientes que nunca te van a pagar… estás innovando. Ya habrá tiempo de que programes tu propia base de datos, o entiendas cómo te pueden ayudar los Smart Contracts. Empieza por pensar distinto, que todo llega después. Dale una vuelta a tu rutina. Vete al cine un miércoles por la mañana. Libera tu cabeza, y las ideas llegarán. Ya luego viene la parte de la tecnología…

– Tecnología no es innovación. Tecnología es tecnología. No es personal contra ningún modelo de negocio, pero salvo alguna excepción las ideas de innovación legal parece que llegan de la mano de nuevas y más molonas herramientas tecnológicas… que ya existen desde hace años. Sólo se añaden funcionalidades, se ponen colores, se pelean porque “me ha robado la idea”. Pues ten más ideas, coño jopetas, no te limites a hacerlo todo tecnológico. Más lógica y menos tecno, que diría Gildo. Raúl Gámez apunta bien en su entrada: ¿podría provocarse una brecha tecnológica entre abogados con acceso a determinadas herramientas? ¿Apps móviles o webs? ¿De verdad algunos negocios funcionan? Algún asistente apuntaba más allá, preguntándose si no estaremos confiando mucho en la tecnología, lo que me recordó alguna charla con Miguel Vieito sobre si es legítimo que ciertas personas o máquinas hagan cosas por el mero hecho de ser capaces de hacerlas. Contención, señores, contención, pero sobre todo sentido común.

– Condenados a la extinción. Los dinosaurios tampoco vieron llegar el meteorito, no pasa nada. Los cocheros se enfadaron mucho cuando aparecieron los primeros coches con motor. Los taxistas están que trinan con Uber. Es normal, a nadie le gusta darse cuenta de que hay otras realidades que nos superan y nos dejan fuera del terreno de juego. A los abogados tampoco pero, damas y caballeros, vayan espabilando. Quizá creas que tienes trabajo para siempre, porque siempre habrá vecinos que te muevan las lindes, o accidentes de tráfico, o conflictos típicamente humanos. Somos así, nos va la marcha. Esto no significa, ni mucho menos, que no vayan a existir otros conflictos distintos, más interesantes, donde no va a haber cuarenta abogados peleando por un asunto porque sólo unos pocos lo van a ver venir y estarán preparados para ello. Ya está pasando: ICO’s, drones, blockchain, robótica, inteligencia artificial, realidad aumentada, humanoides… Pleitos haya y los ganes, pero sobre todo los consigas, porque no veo yo a muchos abogados preparados para defender la mala gestión de un brazo medicalizado robotizado pirateado*. Yo que sé, por dar ideas.

Los abogados no van a desaparecer de la noche a la mañana, pero los datos del Consejo General revelan que cada vez somos más y negocio tradicional hay menos. Será paulatino, no lo veremos venir como el tsunami del que hablan algunos, pero si tienes menos de 40 años y crees que en los próximos 30 que te quedan por currar el sector legal no va a cambiar… ve a vigilar meteoritos.

 

Fdo.: Bárbara Román

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