El síndrome de Gollum

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La semana pasada estuvimos en el primer aniversario de XantarDev, celebrando un año de existencia de la mano de Dani Rey, David Vilchez, Rubén Souto, David Gonzalo y muchos más. Hubo charlas, pegatinas de Tokiota, muy buen rollo y especialmente un discreto intercambio de información técnicolegal que aún daba para un par de horas más de debate. Se nos planteaban por parte de la comunidad dudas existenciales, aunque hubo una que nos llamó poderosamente la atención: ¿de quién es el código?

A veces algunas empresas padecen el síndrome de Gollum, y se creen que por comprar un buen producto ya tienen su tesssooorrooo. Algunos desarrolladores también padecen este síndrome.

Para comprobar lo alejado que está el mundo legal de la programación, buscamos una definición de código en la ley de propiedad intelectual (LPI). No hay nada, ni qué tiene que entenderse por “código” (ni fuente, ni objeto), como máximo encontramos el concepto de “programa de ordenador”:

“… secuencia de instrucciones o indicaciones destinadas a ser utilizadas, directa o indirectamente, en un sistema informático para realizar una función o una tarea o para obtener un resultado determinado, cualquiera que fuere su forma de expresión y fijación.”(…) (artículo 96.1 LPI)

Curioso porque el mismo artículo añade que como programa de ordenador también se incluye la documentación preparatoria, por lo que la documentación técnica y que los manuales de uso gozarán de la misma protección que el programa de ordenador.

Teniendo más o menos claro el programa de ordenador, lo siguiente sería averiguar a quién pertenece. A diferencia de otras obras intelectuales, como novelas o pinturas, donde el proceso de creación lo realiza una sola persona en compañía de su gato/perro/planta, los “programas de ordenador” suelen ser resultado del trabajo de varias personas, por extensión el código también podrá ser desarrollado por uno o varios profesionales. Si estáis pensando que la creación de virus o programas maliciosos también gozan de protección no os flipeis, estáis equivocados, expresamente están excluidos de la protección de la LPI.

Volviendo a la paternidad del programa de ordenador, habría que encajar el caso concreto en alguno de los supuestos que la ley contempla:

  • Obra individual: resultado del trabajo de una sola persona (no hace falta que haya picado código con una sudadera que le tape el rostro y en la oscuridad del sótano, puede ser una persona normal).
  • Obra colectiva: resultado del trabajo realizado de manera conjunta por varias personas si una de ellas es la que dirige el equipo (los mini programas que nos crea @pepellou en nuestras clases semanales de programación). En este caso la titularidad le corresponde a la persona que edite el programa y lo divulgue a su nombre, cuestión distinta sería la reclamación que cada miembro del colectivo realice después…
  • Obra en colaboración: varios autores se reúnen y deciden crear conjuntamente el nuevo Twitter. Todos ellos serían cotitulares de los derechos de propiedad intelectual (el resultado de un hackaton).
  • Obra encargada por tu jefe: si estás trabajando como programador en una empresa, contratado, y tu jefe te encarga hacer un programa que es tu función habitual dentro de la empresa, si no se pacta lo contrario los derechos de explotación le corresponden a la empresa; a ti te pueden reconocer como el autor pero quien podrá distribuir el software y en su caso lucrarse será el empresario.

Estos son los cuatro supuestos típicos que contempla la ley para conceder la paternidad a un programa de ordenador. Como os podréis imaginar la realidad siempre supera a nuestros legisladores, y aparecen situaciones que no encajan en ningún lado. Dos en concreto nos gustan mucho:

A) Arrendamiento de servicios

Como desarrollador freelance, una empresa te encarga un software o un programa informático. En este caso todo dependerá de los términos del contrato que pactes con ellos. En condiciones normales el cliente te pedirá que renuncies a la titularidad del programa y seguramente también meterá una cláusula de no competencia para que no puedas reutilizar el código fuente para elaborar un programa que le haga la competencia. Tú como desarrollador puedes incluir otras cláusulas o no estar de acuerdo con las que te imponen, especialmente si quieres desarrollarlo en código abierto, y además mucho cuidado con infringir licencias en otros códigos que quieras aprovechar para el tuyo. Recuerda que si usas parte de un código bajo licencia de software libre probablemente tu obra derivada también debe ser software libre. No significa que no lo puedas vender, significa que la empresa a quien se lo vendes tiene que tener esa información en la documentación técnica.

B) Creo un programa por voluntad propia aprovechando un problema susceptible de ser mejorado en el ámbito del trabajo

Todo el rollo legal podéis encontrarlo en la sentencia del Tribunal Supremo, Sala de lo Civil, número 4802/2007, de 21 de junio de 2007 .

En este asunto un empleado cualquiera de la Consejería de Agricultura y Medio Ambiente en Castilla y La Mancha decidió elaborar un programa,llamado CODEN, para mejorar la gestión de las multas. Entre sus funciones no estaba la de programar, sino que se dedicaba a otras tareas.

El trabajador demandó a la Junta de CLM para que (a) lo reconociese como creador del programa y (b) cesase en su uso hasta celebrar el correspondiente contrato de licencia de uso. Además pedía una indemnización, ya que había registrado su obra y la estaban usando sin permiso. La Junta de CLM no acepta tales peticiones y le pide al juez que se reconozca a la Junta como la titular del programa y que se cancele la inscripción en el registro a favor del trabajador.

El Tribunal Supremo resolvió reconociendo la titularidad del programa al trabajador, diciendo básicamente que si la Consejería quería utilizarlo tendría que celebrar el contrato correspondiente. Como fundamento de esta decisión utiliza dos argumentos: el trabajador no tenía como función principal programar y que el programa lo elaboró el trabajador por su propia voluntad, y no por encargo o bajo las directrices de sus jefes.

En resumen: a ver qué hacéis, y cómo lo hacéis, pero sobre todo que esté bien licenciado. No porque hayas hecho el código te pertenece, ni puedes usarlo, ni puedes ponerlo a disposición de la comunidad- quizá no sea tuyo-. Si lo haces para otro, ten claras las condiciones que quieres imponer tú y las que te van a condicionar a ti, para que al final no haya que demandar a nadie…

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