Compartiendo que es gerundio.

Desde que empezamos con NoLegalTech hemos aprendido muchas cosas, además de otras que ya teníamos aprendidas de casa. Una de ellas es que compartir ideas y conocimientos siempre es positivo. La información que consigues de extraños resulta muy valiosa para tus proyectos, porque ayuda a validarloa, y a veces incluso evita que te metas una hostia como un piano que la cagues, porque los demás ven algo en tu idea que tú no ves. Como una madre al que le preguntan por su hijo, que siempre es “el bebé más bonito del mundo”.

Hace unos días @kuartillo hizo esta reflexión en voz alta en Twitter:


A esta reflexión le respondió nuestro compañero y amigo @AbogadOtero diciendo:


Otros compañeros se unieron a la conversación proponiendo varias soluciones como por ejemplo que se cree una wiki para compartir información, y los más visionarios han propuesto crear un foro de debate e investigar al respecto. Alguno ha dado muestras de más sensatez indicando que Github también sirve de repositorio de textos legales. Hasta un troll fan de Tsun Szu ha metido baza. Yo me he limitado a contestar que el problema no son las herramientas, es la mentalidad, aunque meditando sobre esto me veo obligada a corregir esta reflexión:

No es la mentalidad, estúpidos. Definitivamente no es cuestión de mentalidad, porque los abogados estamos más que acostumbrados a compartir y a preguntarnos entre nosotros. Lo hacemos en porticolegal, en wabogado, en musicagoralegal, laweblegal, portaldeabogados, copiando los formularios y modelos que encontramos en el mundo 1.0… ¿Qué falla entonces? Quizá no se trata sólo de compartir conocimiento, sino más bien de colaborar entre nosotros. Sumar entre todos para conseguir algo mejor. Eso es lo que hacen colectivos como Trasno, LibreTeo, los Agilistas, XantarDev, VigoTech, Articos, doutroxeiters. Hacen y dicen, compartiendo el conocimiento y la experiencia, y abriendo líneas de colaboración entre ellos que llegan a proyectos realmente enormes.

Los abogados esto no lo hacemos muy bien, porque la norma en el mundo legal es ser individualista y por eso estamos condenados a extinguirnos. Mi despacho unipersonal, mi cliente, mi asunto, mi artículo de mi blog. Mío. Todo mío. El resto que se busque la vida. Sólo nos unimos como colectivo cuando se trata de protestar – por el turno de oficio, por las tasas judiciales, porque no hay papel en el juzgado… – o de pedir – por el turno de oficio básicamente-. Y en los congresos. Lo que falla no es la mentalidad, son los objetivos que se persiguen creo yo.

Herramientas a medida. Github ya existe y sólo hay uno. Como Facebook, como Twitter. Cualquiera con un mínimo de interés puede llegar a esta herramienta, y entender cómo funciona. De hecho existen varios repositorios destinados a compartir documentos legales. La parte chunga es que los abogados no llegan a Github precisamente por lo que apunta Iago, porque no le pones un “legal” detrás. Los abogados necesitan bases de datos legales, editores de texto legales, cafés legales, gestores de clientes legales, porque como no sea legal no les interesa. No ven que existen numerosas herramientas y procesos que pueden ayudarlos en su día a día, aunque no sean específicamente para abogados.

Es decir, que al final el problema no es ni de mentalidad ni de herramientas.

Me gusta la idea de AbogadOtero de copiar Github, porque hasta donde he podido comprobar Github es un efecto, no una causa. Nace de una comunidad con interés en crecer, en compartir, en sistematizar la información y su éxito se debe precisamente a esa comunidad que lo usa y lo alimenta. Más que copiar, habría que fomentar su uso y hacerles entender que ellos no son sus documentos, son mucho más. Son los valores que se representan, y compartir, colaborar y crecer no deberían estar tan poco reconocido en nuestra profesión.

Antes de hacer un “Github Legal”, habrá que crear entonces comunidad, lo cual es una tarea horrible en una profesión esencialmente individualista. Al final los grupos de trabajo se dividen en dos bandos: los que cogen y los que dan, sin que necesariamente sean los mismos. Una bonita simbiosis se acaba transformando en parasitismo, porque los que dan esperan del resto que también colabore. Lo bonito acaba siendo el marketing de estar y lo de menos el contribuir.

Y ya sabemos que estar por estar, es tontería.

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