Dame la clave de la wifi

 

La escena nos suena a todos, porque la vivimos cada día: entras en un bar, en un restaurante, en el centro social de tu barrio y cuando ves el cartelito de “Hay wifi” te lanzas a por ello como un perro rabioso. Nadie quiere gastar sus datos cuando puede gastar los de otro, así que le preguntamos al dueño del local por la clave y a navegar hasta que encontremos algo mejor que hacer…

No es que los datos se paguen a precio de oro, como antaño, pero tampoco son baratos. De todas formas, en una sociedad hiperconectada como la actual, simplemente damos por sentado que cualquier sitio debe tener wifi, y por supuesto nos deben garantizar el acceso gratis. Si no tienes wifi tu local probablemente tendrá menos gente que el de al lado.

Sin embargo, como propietario de un negocio, proporcionar a tus clientes acceso a una red wifi es algo más que comprar el router, nombrar la red como tu local y dejar que todo el mundo se conecte, a lo loco. ¿Qué ocurre si desde mi red se vulneran derechos de autor o de propiedad intelectual por los usuarios? ¿Y si descargan contenidos ilegales? ¿Y si usan mi red para intercambio de archivos?

El año pasado un caso similar fue resuelto por el Tribunal Europeo. Se trataba de un señor que puso a disposición de sus clientes una red WLAN, y una reclamación que le llegó poco después por parte de una empresa propietaria de unos determinados derechos de propiedad intelectual, responsabilizándolo por la vulneración de los mismos. Como la carta que ha mandado el Ministerio diciendo que las condiciones de las webs estaban mal, pero de verdad. Ya sabéis David vs Goliat, en este caso el amigo Tobías contra Sony. El juez de Munich tenía dudas sobre la interpretación de algunos artículos de la Directiva 2000/31/CE que regula esta materia, debió buscó en yahoo respuestas y como lo que leía no le resultaba del todo fiable decidió preguntarle directamente al Tribunal Europeo.

Aquí hablamos de libre circulación de servicios y responsabilidad de quienes los prestan vs. derechos de los titulares de una obra y vulneración de los mismos. Estas son las cuestiones más relevantes para el amigo Tobías:

¿Si pongo una wifi a disposición de mis clientes, soy yo el responsable de lo que hagan con ella?

Pues como buen gallego te diré que depende, pero el Tribunal Europeo enumeró los requisitos que se podrían dar para que Tobías no tenga que pagar por los platos rotos. Para el Tribunal europeo, un señor que pone a disposición de sus clientes una red wifi no es responsable siempre que:

  1. El señor no haya originado el transmisión.

  2. El señor no haya seleccionado al destinatario.

  3. El señor no haya seleccionado o modificado los datos.

Básicamente, Tobías pone la wifi pero no tiene ni puñetera idea de lo que hacen sus clientes con ella, ni interviene en el proceso, ni les dice “Oye búscame ahí la retransmisión pirata del partido del Bayern”. En ese caso no existe responsabilidad alguna.

¿Me pueden reclamar alguna cantidad por las cosas ilegales que hacen mis clientes a través de mi wifi?

Por una sencilla regla de tres, si el Tribunal europeo no responsabiliza a Tobías por lo que hagan sus clientes, si Tobías observó los tres requisitos anteriores, los perjudicados por el comportamiento vandálico y poco considerado de los clientes de Tobías tampoco, ni pueden reclamar una indemnización. Lo que sí pueden reclamar son los gastos (judiciales o extrajudiciales) que hayan tenido que asumir para conseguir que una autoridad judicial o administrativa te requiera el cese la vulneración de sus derechos. Es decir, a Tobías le van a reclamar la factura del abogado que mandó el burofax, el coste del burofax y la factura del abogado que preparó la demanda, y que consiguieron que Tobías echase de su red al usuario que lo estaba haciendo mal. *

El tribunal llega a esta conclusión al considerar que la red que un establecimiento pone a disposición de sus clientes para promocionarse/ captar nuevos clientes es un mero canal de acceso a internet, y no puede tratarse a ese establecimiento como a un proveedor de servicios.

Entonces, yo creo la red wifi, la promociono, ¿y me olvido de todo?

Bueno, tampoco es así. Lo que mola de esta sentencia es que se analizan tres posibles escenarios para evitar que los usuarios de estas redes wifi sigan cometiendo infracciones de derechos de terceras personas, que son los siguientes:

Opcion A, la radical: eliminar la red wifi. Es pasarse de frenada. El propio Tribunal Europeo descarta esta medida, porque supone una vulneración de los derechos de los comerciantes (entendido en sentido amplio); está claro que existe un conflicto de intereses y la interpretación de la norma debe ser equilibrada. No van a pagar justos por pecadores.

Opcion B, la controladora: examinar los datos que se transmiten por medio de la wifi. Pasarse de frenada pero menos. Al Tribunal Europeo también le parece desproporcionada esta solución: por una parte es una limitación excesiva del derecho de los usuarios de acceder a internet, y por otra el comerciante no es el padre de nadie, ni tiene que vigilar lo que sus clientes hacen, implicaciones de privacidad aparte.

Opción C, la ¿lógica?: establecer una contraseña: Esta es la solución que el Tribunal considera más equilibrada. Impone al comerciante una carga asumible para evitar un mal uso de la red wifi, que consiste simplemente en limitar el acceso. Tobías ya no tiene por qué disuadir a sus potenciales clientes de que entren o no entren en la red, y para el Tribunal es una forma de prevenir el mal uso por parte de terceros.

¿Se flipa el Tribunal Europeo con esta afirmación? Pues no. Lo que dice concretamente es que para obtener la contraseña, debe existir un registro previo, de esa forma la identificación del usuario será más sencilla y ese mismo proceso de identificación (al menos teórico) disuade a los clientes malvados de hacer un mal uso de la red.

Pues le pongo una contraseña 1234 y todo solucionado, ¿no?

Pues no. El establecer una contraseña puede ser suficiente, pero para proporcionar acceso a una red wifi gratuita es más seguro un proceso previo de registro para navegar por tu red.

Este sistema de registro obligatorio tiene sus ventajas y sus inconvenientes. Ventajas: el propio Tobías puede establecer las condiciones de uso, los llamados términos y condiciones, que conoces de sobra porque los has leído miles de veces, que aceptas cuando navegas por cualquier web. Al imponer tus condiciones de uso ya puedes establecer los límites necesarios para evitar el uso de tu wifi para actividades ilícitas, y de esa manera te cubres las espaldas.

Inconveniente: imponer un registro implica que vas a recopilar datos de terceros, o sea que necesariamente vas a tener que dar de alta el correspondiente fichero en la oficina de Protección de Datos, porque como no lo hagas te cae una multa, con todo el proceso administrativo que conllevan estos trámites (tiempo, energía, dinero si quieres hacerlo a través de expertos).

Parece que la mejor opción, a pesar de todo, es imponer el registro y cumplir con la LOPD. Si en el fondo más vale prevenir que lamentar…y si soy yo quien me quiero conectar a una wifi abierta, hacerlo sólo en aquellas en las que tengas certeza de que son de wi-fiar (badabúm chas!), que entiendo que es la más elemental de las medidas de seguridad que el cliente de Tobías debe usar.

* De como Tobías consigue localizar en su WLAN al usuario que estaba obrando mal ya hablaremos en otro post, que el tema tiene tela…

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