(Legal) Virtual Reality

Después de asistir la semana pasada al taller organizado por Diego Goberna y Salva de la Puente en el Recuncho Maker, y pasar ayer por Kaleido para seguir escuchando a Salva, esta vez de la mano de GDGVigo, no queda otra que reconocer que la VR es una pasada. Desde la realidad aumentada hasta la realidad virtual, y lo que queda por el medio – ¿virtualidad aumentada?, hasta llegar a Matrix, fue un placer escucharlos a ambos y experimentar un poco con los dispositivos y juguetes que trajeron al evento. Además, tenemos nuevas mascotas en la oficina ;). Estamos esperando a que se celebre un nuevo taller para presentar A-frame y empezar a trastear en nuestra propia VR.

Compartimos aquí algunas ideas que se quedaron en nuestras cabezas legales, sobre las que hemos estado reflexionando entre café y café estos días. ¿Preparados?

La privacidad. Los sistemas de VR crean entornos 100% virtuales, donde los usuarios interactúan de forma activa con las imágenes o las situaciones que se les muestran. Nosotros mismos hemos estado jugando varias veces en The Garage matando zombies y lanzando flechas contra enemigos, entre otras. ¿Qué ocurre con los sistemas de body tracking que algunos dispositivos pretenden incorporar? Ya es posible que la máquina sea capaz de reconocer a un usuario por el tipo de movimientos que realiza, previamente captados y analizados por el sistema. ¿Debe consentir el usuario en un entorno virtual el registro de su actividad expresamente? ¿Cuál es la finalidad de ese registro, que la máquina identifique y distinga usuarios, a modo de user/password virtual, y mejore de este modo la experiencia de usuario? ¿Será posible evitarla, para aquellos que somos más conspiranoicos?

Siguiendo esta línea de pensamiento, ¿quién se encarga de la custodia de datos?. Vale que me registres, me archives, pixeles mi actividad, crees dispositivos destinados a confundir a mi mente para que se comporte de manera natural en un entorno artificial, sin vomitar. Esa información es relevante si eres capaz de trazar patrones de conducta de usuarios, y adquirir conocimientos sobre ellos a partir de sus acciones. ¿Qué vais a hacer con ellos? ¿De quien son, de la empresa de VR? ¿Cómo estar seguros de que no se venden, o se intercambian con otras empresas, o se utilizan de forma no anonimizada para seguir creando productos VR?

Como la vida misma. Dice Alfonso Alcántara (@yoriento) en algún tuit “Sé tú mismo, a menos que seas gilipollas”. Porque gilipollas hay en todas partes, y en el mundo VR también. Imaginad los Sims o un SecondLife virtual, o cualquier otro juego de simulación social donde crear y controlar a gente. Quiero decir 100% virtual, donde la interacción sea cuerpo a cuerpo dentro de un entorno de VR, en los 6 ejes. Allí habrá gilipollas seguro. ¿Y si me acosan? ¿Y si me agreden? ¿Y si me roban virtualmente? Es importante tener claro – no nos cansamos de repertirlo tampoco – que hay leyes que cumplir porque somos animales sociales, vivimos en sociedad, y esas leyes se extienden también al mundo online. No habría que ser tan extremista pero hablemos de comportamientos sociales reprobable, que los gilipollas realizarán en el mundo virtual creyendo que no hay consecuencias. ¿Será posible una policía SIMS? ¿¿Una ley de buena convivencia virtual?? Por casos como los anteriores se podría llegar a pensar en la implantación de medidas de seguridad, que garanticen que un usuario no pueda interactuar o aproximarse, aunque sea una aproximación virtual, con otro al que ha molestado o acosado. ¿Una orden de alejamiento virtual?

La mente criminal no tiene putos límites. En el año 2007 en Bélgica se dio el caso de un hombre, que asumió el control de un avatar femenino en SecondiLife, al que agredió sexualmente. Para ella fue real, aunque al hombre lo juzgaran por acceso no autorizado a un sistema informatico. Fue una violación virtual, una simulación de la comisión de un delito, y eso es una mierda es que lo es una mierda auténtica horrible. O asesinatos virtuales en Maple Story.

Consecuencias de un uso masivo de la VR. Yo he estado una hora con las gafas y los mandos, y al final de la partida no quería salir. No tenía intención alguna de volver al mundo real, porque las flechas y las pistolas me gustaban mucho más. Para mí era igual de real que la tormenta que hacía en Palma ese día, o que el café que me había tomado con Jorge Morell un rato antes. Real y más divertido. Me imagino que la gente se enganche a esa sensación, y me imagino en muchos años un mundo donde el uso de la VR sea masivo y brutal.

Licencia REACT VR. Esta parte del post se la dedico a Iván Nieto, que ayer me planteaba via Twitter una pregunta interesante: qué puntos destacaría de esta licencia, y por qué nos referíamos en las charlas de ayer en Kaleido al monopolio benevolente. La idea la expuso Salva, cuando hablábamos sobre las apps nativas y las PWA (aquí y aquí) y comentaba que una cosa es que llegues a más gente porque tu app está disponible en el Google Play, o que tu web en Google, y otra distinta es que ellos (Google) vayan a mantener sus condiciones así para siempre. Las cambian mañana y a ti y a tu app/web/lifestyle os dan pimpón. Ese es el maldito monopolio benevolente, un “entorno mental virtual” donde te hacen creer que, aunque tienen la capacidad de cambiarte las reglas del juego cuando quieran, no lo van a hacer porque son buenos. Hasta que dejan de serlo. Como cuando cambiaron las condiciones de desarrollo de las apps y casi nos da un patatús a todos.

Los ingenieros de Oculus, que es la unidad de realidad virtual de Facebook, fueron los que diseñaron la REACT VR. Facebook diseñó la REACT VR. Mmm vosotros también estáis teniendo un dejavù. De nuevo estamos ante un software parcialmente propietario, sujeto a las patentes de Facebook. Lo que hace Facebook no es software libre, es open source. Alguno te dejan modificarlo, pero existe una cláusula de patente, que por definición limita el software. Expresamente se dice (puedes verla aquí) que si te metes con Facebook, te jodes te joden te cancelan la licencia. Con el revuelo que se montó hace unas semanas, las FAQ de React fueron modificadas para aclarar que no te revocan la licencia si creas un producto que compita con Facebook, o si os meteis en líos de infracción de patente con Facebook…pero lo cierto es que la cláusula de patente sigue en el texto de la licencia. En el caso de REACT un poco como cuando tu casero te dice que por supuesto que puedes tener contigo a Bigotes en casa, aunque el contrato especifique que está terminantemente prohibido tener mascotas. Monopolio benevolente. No hay ningún problema hasta que llega un día el casero, hace que descubre al Bigotes y te echa porque quiere un nuevo inquilino al que cobrarle más alquiler o hacer de su piso un apartamento turístico, y tú y bigotes os vais a dormir debajo de un puente. Pues lo mismo.

En el caso de REACT VR la licencia no es tan extrema, permite la redistribución y el uso y modificación del código, pero la patente del software limita en cualquier caso las libertades del usuario, si bien hasta la fecha no hemos visto ninguna otra libería que funcione igual de bien y que sea completamente libre. Cada uno que valore su posición ante estas situaciones.

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