Es la localización, estúpidos

Por diversas razones que ahora mismo no os desvelaremos (música misteriosa), en los últimos meses en NoLegalTech hemos estado en contacto con el tema localización de software. No tiene que ver con el código o la programación, sino con el idioma en que viene predeterminado el programa. Cierto que casi siempre esos textos están en inglés, y a veces tenéis la opción de cambiar de idioma pero, ¿nunca os habéis preguntado cómo es posible que algunos programas estén disponibles a la velocidad de la luz en inglés y gallego, por ejemplo, antes que en otros idiomas más usados? Quién dice gallego dice suomi, catalán, euskera, gaélico, bretón, aragonés, astúr… ¿Entendéis la magia que existe detrás del desplegable cuando quieres configurar el idioma, y véis el vuestro propio? ¿Sabéis el orgullo que provoca el hecho de que alguien se acerque y te diga lo sorprendido que está de que tal o cual programa esté disponible el día del lanzamiento en gallego antes que en castellano? Es la localización, estúpidos. 

Internacionalizar + localizar = Ω

La RAE aún no ha aceptado el término en su acepción informática, pero esperemos que no tarde en hacerlo. Cierto que aunque la Academia no da tanto esplendor como en tiempos pretéritos, y fija lo que le da la gana en cuanto a términos lingüisticos, sigue siendo un referente mundial para configurar la norma de un idioma que debería ser más inclusivo en cuanto a términos informáticos se refiere. Al menos ratón ya está incluido como aparato además de como animal XD.

La localización de software es el proceso de adaptar el software a una región específica mediante un locale (parámetros que definen el idioma que el usuario desea ver en su interfaz), y se complementa a su vez con la acción de internacionalizar: diseñar el software de forma que no haya que adaptarlo a diferentes idiomas, ni sea necesario modificar el código. El Omega lingüistico del software, vaya.

La primera vez que escuchas el término, en su contexto, puede parecer que está relacionado con “local”, “localismo”, “regional”, pero no. Sí pero no. Piensa en ello: que un programa informático sólo esté disponible en inglés es un problema para su uso, y un obstáculo al acceso a las nuevas tecnologías por una parte de la población. Algunos de nosotros mejoramos nuestro inglés con los programas de ofimática que usábamos en la universidad, porque no había opción disponible en otro idioma. El que no conoce el idioma, en la práctica se queda fuera del juego, de ahí la importancia de poder adaptar los programas al idioma de cada región o grupo social. Quizá pronto haya localizadores de software especialistas en traducir en emojis 😉

Entonces, localizar es traducir…

Pues creemos que no. Traducir es expresar en una lengua lo que está escrito en otra (RAE dixit), y la localización va un poco más allá. Además la complejidad técnica es mayor, ya que debes conocer el funcionamiento del programa para localizarlo correctamente, como bien explica Andrés Hevia en su artículo “Lógica de negocio adiomática”. Gracias a Miguel Blanco, miembro del Proxecto Trasno, nos enteramos de que Galicia es una comunidad bastante activa en estas lides. De hecho, algún miembro de este Proyecto lleva más de 10 años localizando software del Libre Office, e incluso existen proyectos empresariales de localización que recaban la ayuda de voluntarios para desarrollar los encargos que desde empresas u organismos públicos les realizan. La asociación Proxecto Trasno nace con el propósito de dar visibilización a las tareas de localización, y de constituirse como plataforma desde la cual se puedan centralizar o apoyar todo tipo de iniciativas en este sentido. Nos molan mucho estos chicos, pero hay más como ellos: SoftAstur, SoftAragonés, y SoftCatalá. Muchos más.

De profesión, localizador.

Muchos localizadores, especialmente los de software libre, no reciben compensación económica alguna por el trabajo que realizan. Miguel Blanco nos hablaba ayer de su experiencia docente en este campo en la Universidad de Vigo, y que la parte más complicada resultaba hacer entender a los alumnos los motivos por los que se realizan estas tareas de manera altruista. En el fondo se trata de un compromiso con la cultura del software libre, con la comunidad de la que te sientes parte, o como explica Miguel Anxo Bouzada en este artículo de Praza Pública, con el hecho de disponer de las mismas herramientas en tu propio idioma.

Aunque pueda parecer lo contrario, no sólo se realizan trabajos de localización de forma voluntaria o altruista: algunos licenciados en Traducción o profesionales de los idiomas se dedican a esta tarea profesionalmente. Traducen el software de videojuegos, de programas de ofimática, de programas de gestión, la mayoría son localizaciones para sotfware privativo, donde las empresas propietarias entienden que deben invertir parte de sus recursos en hacer más accesible su producto y ser más competitivos en un mercado global. Incluso existen asignaturas específicas en universidades o estudios reglados, que ayudan a conocer esta modalidad de traducción. Localizar software no implica modificar el código, por lo que no es necesario saber programar para hacerlo, y eso facilita enormemente la tarea, pero ojo con las etiquetas de los programas y las variables que se introducen. Pablo Muñoz os lo explica súper bien aquí

Si es que al final el software está donde menos te lo esperas… ¡

Que la Fuerza os acompañe este fin de semana!

P.S: Por si estás pensando en empezar en el mundo de la localización del software, quizá te resulten de utilidad los 15 mandamientos del traductor de software inglés-español que se ha currado Pablo Muñoz Sánchez en su blog, para ayudar a los más amateur, puedes encontrarlos aquí. No tienen desperdicio 😉

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