Consul. Pues molt bè.

Pues molt bé: el 21 de agosto de 2017 el diario El Mundo  publica un artículo titulado: El Gobierno de Carmena regala su ‘software’ para consultas ciudadanas…y no hemos podido resistirnos.

En esencia en el artículo se critica al Ayuntamiento de Madrid por poner liberar el software que han desarrollado para hacer sus consultas, poniéndolo a disposición de cualquiera que tenga interés en él. Este software se llama consul (otro día podemos comentar el tema “nombres de software”). Literalmente en el artículo se dice que:

‘Consul’ se basa en la tecnología de lo que se denomina el ‘software libre’. En trazos gruesos esto significa que el código fuente del programa es de acceso libre y cualquier usuario puede proceder a ejecutarlo, copiarlo, distribuirlo, estudiarlo, modificarlo y/o mejorarlo.

Traducido a un lenguaje más apto para profanos en la materia, se trataría de «la antítesis a patentar algo», en palabras del delegado de Participación Ciudadana y Transparencia del Ayuntamiento, que agrega: «Lo que se propone es que, de manera colaborativa y abierta, se desarrollen proyectos y dar soluciones a los retos tecnológicos».”

Llama la atención, pero no nos sorprende, que la expresión que se resalta es “…«la antítesis a patentar algo»” consiguiendo de esta forma que pasen desapercibidas las palabras del delegado de Participación Ciudadana y Transparencia del Ayuntamiento de Madrid. así que damos nuestra opinión, aunque nadie nos la haya pedido, como al autor del artículo: para nosotros este periódico ha olvidado que la finalidad esencial de las administraciones públicas es servir a los administrados y no obtener un beneficio por sus actividades, aquello que los juristas denominan como principio de eficiencia.

El crimen que ha cometido el Ayuntamiento de Madrid ha sido el subir al repositorio github el proyecto, para que al igual que cualquier otro proyecto alojado en este repositorio, los ciudadanos interesados pueden clonarlo, estudiarlo, mejorarlo y desarrollarlo ellos mismos. Usarlo, básicamente, darle vida. “Subir el proyecto al repositorio de Github” significa que alojas en esta plataforma la documentación del proyecto, publicando la última versión del código y dejándolo a disposición de todo aquel que quiera verlo, copiarlo, mejorarlo, descargarlo, comitearlo o lo que quiera.

Cuando en el artículo se menciona que esta acción es la antítesis a patentar algo, entendemos que su autor se refiere a una patente de invención, mostrando su absoluto desconocimiento por los derechos derivados de la creación de un software – que incluyen entre otros la paternidad y el derecho a hacer lo que te sale de los cojones te apetezca con el resto de derechos de explotación. Como compartirlo, aunque esta palabra a determinados estamentos de nuestra sociedad no les guste.

La aplicación consul está licenciada con AGPLv3 (también llamada AFFERO GPL o AGPL en su versión 3), y es una versión mejorada de la anterior. Tiene las características de la GPLUv2, que contiene un copyleft muy fuerte, y los elementos de la GPLUv3: pactos anti-patente de software y anti-DRM, pero es que además le añadieron la cláusula 13 para facilitar la interacción remota vía una red. Funciona tal que así: en la distribución del software a un tercero, debes hacerla bajo la misma licencia y tienes que asegurarte de que el usuario del software tenga acceso al código fuente, pero si el software lo alojas en un servidor y no hay “distribución”…pues con la cláusula 13 si se modifica el programa y se pone a disposición de los usuarios por conexión remota, también hay que darles acceso al código fuente. Puede que no sea la mejor licencia del mundo, pero hay otros proyectos importantes que también la utilizan (Sugar CRM, MongoDB, iText) y según el que fue abogado de Mozilla Fundation, Luis Villa, es la licencia correcta para evitar polizones.

¿Que si alguien puede clonar el repositorio y mejorar la aplicación? Sí, es cierto, y además está obligado a distribuir el producto derivado igual que recibió el original…Entonces ¿cuál es el problema?. Siguiendo con la lectura del artículo lo encontramos: el problema parece ser que es que hay empresas que te pueden cobrar por adaptar el software a las necesidades de sus clientes; Joder, pero ¿qué gentuza es esa que te cobra por hacer un trabajo? Métete tú en el repositorio de github, te lo clonas, te ves un tutorial de programación en Youtube, haces un par de modificaciones en el código y …¡oh, ya está! Un dinerito que te ahorras.

(Mmm, espera, ¿pero la crítica no era que se compartía, en la antítesis de patentar? Sí, pero era al principio. Ahora se critica que estando a disposición del público haya empresas que te cobren por hacer algo que tú podrías hacer si te saliera de allí abajo, pero no lo haces. Como las gestorías con la declaración de la renta. Ya, ya, nosotros tampoco lo entendemos).

Como bien repetimos hasta la saciedad todos los que nos dedicamos a hacerle cosas al software, libre no significa gratuito…Libre significa disponible, de libre acceso. Todo muy loco. Es legítimo cobrar por tu trabajo asegurándote que quienes lo usen no lo privaticen…Que es precisamente lo que ha hecho el Ayuntamiento de Madrid licenciando el software consul con una AGPLv3. Por tanto, aunque le pueda parecer imposible a los señores redactores de El Mundo, el Ayuntamiento de Madrid está protegiendo sus derechos de autor. Igual que con una patente, exactamente lo mismo.

“…When we speak of free software, we are referring to freedom, not price. Our General Public Licenses are designed to make sure that you have the freedom to distribute copies of free software (and charge for them if you wish), that you receive source code or can get it if you want it, that you can change the software or use pieces of it in new free programs, and that you know you can do these things.”(…) (lee el texto completo pinchando aquí)

Lo que ha hecho el Ayuntamiento de Madrid es algo que tendrían que hacer todas las administraciones públicas: ser claros, transparentes y ponerse a disposición de sus administrados, permitiendo que la ciudadanía tenga acceso a todo aquello que desde la administración, que pagamos todos, se genere. Otros ayuntamientos -menos sospechosos de afinidades políticas- han optado también por usar el software libre, en este caso migrando a distribuciones GNU/Linux, como el Ayuntamiento de Vigo, poco sospechoso su alcalde de compartir alegremente las cosas con el resto del mundo…Pues molt bé, pues adiós.

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